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PRÓLOGO A LA EDICIÓN INFORMÁTICA 
M e dijo un amigo de Soria, Avelino Hernández, literato ilustre ya fallecido, que la literatura no da para comer, pero que sí debía de dar para beber. Con ello quería decir que si no para vivir de ella, al menos para experimentar algún respiro en este valle de lágrimas: un adelanto del editor, una liquidación de Autores, el pago de una subvención parcial; detalles esporádicos, no esperados por improbables que, de repente, te alivian. Me gustó la idea, copié al soriano y comprobé que estaba completamente equivocado: la literatura no da ni para beber. Este es el caso de El Trujal, libro sobre la sidra en Cantabria, que en su versión papel ha sido un rotundo fracaso, salvo que figura para la posteridad en todas las bibliotecas públicas de Cantabria, a las que fue generosamente donado por la Consejería de Agricultura. Ello me ha decidido a publicarlo en la red —con la autorización expresa del editor (Cantabria Tradicional) — en la página de la Asociación Pomológica de Escalante, su hábitat natural. A partir de ahí, veremos si llega a un público más amplio, por eso de la magia de Internet , nuevo Gutenberg del siglo veintiuno. Cada quince días, y en martes, vamos a publicar una parte del libro. Como se puede comprobar por el índice, en la obra se tratan los más variados asuntos (Historia, literatura, técnica, etc.) que iremos combinando para no cansar al lector. Esperemos que les guste. Javier Tazón.
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